Historia de Carcelén

A la MUY NOBLE, REAL Y LEAL VILLA DE CARCELÉN, situada en la falda de la montaña de Peña Negra, con altitud de 910m, y sus montañas ascienden a los 1200m, pueblo tan antiguo que ya lo habitaban hombres primitivos de la Edad de Piedra.

Las Cuevas del Bolo, la de Cueva Llana, la Cueva Antón, la Cueva de la Mora y las Cuevas del Collao (accesibles a ellas mediante las rutas de senderismo), fueron sus primeros refugios. Alimentándose entonces de la gran cantidad que animales que siempre nos han rodeado, como el conejo, la liebre, el ciervo, la cabra salvaje, y otros muchos que en la actualidad perduran.
Carcelén esta levantado sobre un enmarañado sistema de cuevas, que de ellas emanaba el agua para sus habitantes. Hoy en día aún quedan restos de aquel tramado de cuevas subterráneas, aunque con las nuevas edificaciones y tras el paso del tiempo, muchas de estas han desaparecido o han quedado como meras despensas o como pequeñas bodegas en cada uno de los hogares.. Tal era la cantidad del agua que brotaba de estas cuevas, que en concreto una de ellas era capaz de abastecer a todo el pueblo, era la Cueva Fuente, también llamada como la Cueva de Alonso el Cupido.
Decir de la época antigua que los primeros que habitaron este lugar con ciertas habilidades fueron los iberos, ocupándolo con dedicación a la agricultura, al pastoreo y la caza. Eran capaces de trabajar el hierro y el cobre, encontrando vestigios que hoy en día se encuentran en el museo provincial de Albacete. También se cree que posterior a los iberos llegaron los fenicios, estos dedicados al comercio y a los metales, que convivieron en estado de armonía. Esta situación duró poco con la llegada de los celtas y que después de muchos enfrentamientos nació el pueblo Celtíbero, dejando prueba de ello en los diversos asentamientos en diversos puntos de nuestro territorio.

En esta pintoresca villa existió población romana, a juzgar por los vestigios y ruinas que de ella se conservan, como restos de fuertes murallas, hondos subterráneos (hoy en día anegados de escombro y hormigón) donde se encontraron piezas Quiritis, eslabones de cadenas, algunos barros saguntinos y otros que aun perduran como de carácter romano. Se cree que las minas de agua de Fuente Mayor fueron hechas por romanos y la conducción de sus aguas hasta el río Júcar y que esta recogía otras muchas aguas de las fuentes que manaban a su paso. Las obras de las minas y la construcción de la acequia subterránea fue dirigida por un geólogo hijo del pueblo, llamado Octavio Freyret García, de padre romano y madre natural de nuestra villa.


El agua de esta conducción se utilizada aparte de riego, para hacer mover a un molino que se situaba en la parte frontal de Carcelén, con su propia balsa, siendo el nombre de la balsa, La Balsa del Molino. Hoy en día el molino esta desaparecido y solo quedan vestigios de la balsa, que hasta hace poco aún la tenían como sistema de regadío, pero que en la actualidad no tiene función alguna.

Dejando paso a todo esto y corriendo los años…….llegaron a España los árabes en el año 711, reinando D. Rodrigo, último de los reyes godos…

Se cree que los templo de Carcelén, tanto el castillo como la iglesia fueron construidos por estos, pero con el paso del tiempo y la gran cantidad de batallas que asolaban este lugar, fueron destruidos y siendo ruinas durante muchos siglos.

En restos árabes podríamos hablar también del Torreón de vigilancia, que erguíase altivo, como desafiando la injuria de los tiempos, paredón de almenada cornisa y con un hueco irregular en su tercio superior a manera de claraboya. De oriente a occidente pasaba irisada la fuerza de los vientos. Reliquia de la vieja fortaleza, en cuyos cimientos, aún perdurables, se embocaba un dilatado camino subterráneo, que atravesaba el pueblo de saliente a poniente y a unos 500 metros hacia salida en la falda de la montaña de Peña Negra.
Esta histórica y legendaria fortaleza, también denominada Pared, fue derrumbada por el año 1920, por encontrarse en peligro de derrubio, pero por aquellos entonces no pensaron en el baluarte histórico que iba a desaparecer. Testigo de tantas batallas, de tantos orígenes de tantas culturas, de tanto devenir…


Al oriente del torreón se erguía un pequeño castillo de cal y canto, para la residencia del señor.
Por el año 1303, se llamaba esta villa Puerto Seco, que podía tener por aquel entonces unos 130 vecinos, habiendo tenido más en anteriores tiempos, pero disminuyendo a raíz de ser lugar de paso de soldados vejatorios y asesinos.
Durante años fue entrada, puerta y aduana del Reino de Valencia, Carcelén no tenía armas de su antigüedad, si no las del Señor de la villa, construidas por Castillos y Leones, y en centro del pueblo se levanta el impresionante Castillo del noble Conde de Casal. La edificación se le atribuye a Don Gonzalo de la Plazuela en el año 1515 de un 20 de enero. A este le sucedió D. Cristóbal Verastegui Crespi y a este un Canónigo, D. Diego Hurtado de Mendoza, siendo después el dueño D. Francisco Coello de Mendoza, en 1680 siguió el Conde de Pinar, en 1741 era D. Francisco Verastegui Crespi y en el 1800 D. Lucas Rejón y Cambra, Alguacil Mayor de la Santa Inquisición y Regidor perpetuo de Murcia, señor de León, de Villacastín y de Jabalí Nuevo y Viejo.
En 1826 la poseía D. Francisco Verastegui, Caballero de la Real Ronda, más tarde D. Rafael Villarasa y Cabanillas, siguiéndoles la famosa Duquesa de Alba y la Duquesa de Benavente, después Velvis y Balmes, poseyéndola últimamente D. Francisco Colomer Marín, Vizconde de San Germán, que donó gratuitamente este Castillo para escuelas nacionales.
Entre ilustres carceleneros se podría destacar Julián Cañavares y Gómez, Primer Rector de la Universidad de Alcalá, Pedro Alcalá Villena, Caballero de su Majestad, enterrado este en Madrid en la Iglesia de los Jerónimos, en el 1751 (es la iglesia donde contrajeron matrimonio los Príncipes de Asturias). D. Francisco de Paula Alcalá, Presbiterio y Comisario del Santo Oficio de la Inquisición ,,,, y otros de cuyo nombre no quiero acordarme. Por aquellas fechas se construyó otra casa en la Calle Cristo, llamada la Casa de las Rejas, donde estuvo actuando el Santo Oficio, siendo Inquisidor Mayor Tomás de Torquemada. Una vez juzgados y sentenciados, eran conducidos al Cerrico de la Orca, donde estaba el patíbulo en aquellos tiempos.


Otra anécdota, fue que al morir Felipe II, su tercera esposa Dª Isabel de Valois, se retiró a esta Fortaleza con su padre Enrique, encargado de la defensa de este Castillo, por orden de su Majestad, y de Isabel muy devota de la Virgen del Carmen, hizo edificar frente al Castillo, una pequeña ermita con la Virgen del Carmen, a la que visitaban de manera frecuente, en compañía de su doncella. De esta ermita solo queda el sitio, que se ubicaba en la falda de Peña Blanca.
También ordenó hacer un hospital que fuera visible desde el Castillo, entre los árboles de la otra montaña, como así se hizo, cuyas paredes todavía en pie pero en lugar desconocido de mi conocimiento.
En el siglo XVI, se inauguró la Ermita de la Virgen de la Encarnación, ubicada en la misma calle que hoy lleva su nombre. De esta construcción solo quedan sus paredes y por desgracia, nadie se hace cargo de que se mantenga en pie y al final será un montón de tierra. Esta construcción se ignora por quien fue hecha.
Seguimos contando anécdotas. En la guerra de los carlistas contra los republicanos, se habla de una pequeña batalla, en la zona de los Cebadales; los carlistas estaban en el camino que iba de Carcelén hacia las afueras, los republicanos llegaban por el Chorrico, fue tal el enfrentamiento, tan ciego, que los republicanos creyeron hacer bajas al enemigo, y cuando terminó la refriega la única baja que se contempló fue un mulo en el centro de la batalla, que allí pastaba.
Fueron pasando los años para Carcelén tan inmersa en su historia y su patria que todo lo acontecido en el ámbito nacional a llegado a nuestro pueblo con gran intensidad.


Otros grandes carceleneros fueron por ejemplo D. Plácido González Duarte, nació en Carcelén en 1898, fue tan grande como lo fueron otros en esa generación de genios, médico de la Casa Real, de Alfonso XIII, hijo predilecto de Carcelén.
Otra gran figura fue D. Esteban Gómez Gil, Subsecretario del Ministro de Justicia durante el mandato de Francisco Franco. A este se le debe la construcción de dos grandes balsas de riego que en su momento fue un gran adelanto para Carcelén y también la reconstrucción del campanario de la iglesia, de cruz latina similar al siglo XV.
Con estas y otras anécdotas, e aquí un pequeño relato de un pueblo con una gran historia. Historia tal, que ni Cervantes quiso dejar pasar en su increíble libro de El Quijote y, como no con sus costumbres manchegas, los hay “Sanchos” y los hay “Quijotes”.